Andrómeda y Perseo
La virgen del color patrio teñida
en duro lazo aguarda en alta roca,
por la voraz armada horrible boca
el triste fin de su fatal partida
Por azabache y perlas conocida
pluvia y cabello que le cubre y toca
fue del joven vendido, a quien provoca,
por no morir, a darle dulce vida
Y mi parte inmortal por culpa oscura
del dragón ya casi en la boca fiera,
aun a su libertad niega el deseo;
y aunque fuerza del cielo la asegura,
ni el daño teme ni el remedio espera;
¡tanto es ingrata al celestial Perseo!