¡Anhelo!... ¡anhelo!

By Juan Ortega

¿Anhelo! ¡Caro anhelo! No hay un día

que no vengas torturas a traerme

y a despertar el ruiseñor que duerme

en el jardín azul del alma mía

No vengas a aumentar mi fantasía

ni en vanas ilusiones a mecerme;

deja que pase mi existencia inerme

Anhelo, no exacerbes mi agonía.

Que es maldición que -nuevo Prometeo-

al Caúcaso fatal de mi deseo

encadenado viva, y mis entrañas,

-nidal de mis románticos lirismos-

haciendo su festín en los abismos,

las devoren los buitres y alimañas.