Ante una pirámide de Egipto

By Gaspar Núñez de Arce

Quiso imponer al mundo su memoria

un rey, en su soberbia desmedida,

y por miles de esclavos construida

erigió una pirámide mortuoria

¡Sueño estéril y vano! Ya la historia

no recuerda su nombre ni su vida,

que el tiempo ciego en su veloz corrida

dejó la tumba y se llevó la gloria

El polvo que en el hueco de su mano

contempla absorto el caminante ¿ha sido

parte de un siervo o parte del tirano?

¡Ah! todo va revuelto y confundido,

que guarda Dios para el orgullo humano

solo una eternidad: la del olvido