Antes muerta que hartura y así acaece a muchas

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Entre unos centenales yo vi un día

dos hombres y una moza hermosa entre ellos;

jamás faltaba encima el uno dellos:

cuando acababa el uno, otro subía.

Cada cual su deber muy bien hacía,

mas pudo tanto más ella que ellos,

que, después de cansallos y vencellos,

aun le quedaba brío y lozanía.

«Cansada (dijo) estoy: cosa es posible,

que no hay tal ejercicio que no canse,

por más que sea gustoso y deleitable;

pero quedar contenta, es imposible:

que el apetito mío es insaciable,

y no consiente el cuerpo que descanse.»