Aquella suave y dulce...

By Fernando Maristany

Aquella suave y dulce madrugada

tan llena de clemencia y de piedad

para calmar la angustia y la ansiedad,

quiere sea por siempre celebrada

Sólo ella, cuando amena y esmaltada

irradió, dando al mundo claridad,

vio cual se separó una voluntad

de do no volverá a verse apartada

Sólo ella vio los llantos, suyo y mío,

que de unos y otros ojos derivados

juntándose formaron vasto río

Y escuchó unos acentos apenados

que podían tornar el fuego frío

y dar paz a los pobres condenados