Aulo Gelio

By Martina Pierra de Poo

Por caprichos de un César insolente,

que humilde acata un pueblo corrompido,

en el Circo de Roma, envilecido,

la inmensa multitud ruge impaciente.

Salta el león sobre la arena ardiente:

sacude su melena enfurecido,

arrójase a su víctima atrevido,

y al llegar retrocede de repente.

El esclavo infeliz, Androcles era

le conoce el león, lame su mano

en prueba fiel de gratitud sincera:

Acción hermosa que enseñó al Romano

que es más noble el instinto de la fiera

que el alma despreciable de un tirano