Ausencia

By Adelardo López de Ayala

La piedra imán recibe de una estrella

el influjo en que busca su gobierno

la nave audaz, y, en éxtasis eterno,

contempla enamorada su luz bella

Siente en su espalda el mar la blanda huella

de la luna gentil, y, amante tierno,

suspire y gime, o, con furor interno,

en cien montañas a la par se estrella

¡Ama una flor al luminar del día;

dispersas y apartadas, sus amores

se comunican las flexibles palmas !

¿Por qué ausente no escuchas la voz mía?

¿Por qué siente mejor el mar, las flores,

y hasta las mismas piedras que las almas?