Ayer

By Amado Nervo

Con tres genuflexiones los teuctlis abordaron

el trono; cada teuctli llevaba su tesoro:

Señor, mi Señor, luego gran Señor, exclamaron,

y fuéronse, agitando las arracadas de oro

(Era la fiesta santa de Quetzalcoatl ) Llegaron

después doncella brunas diciendo eximio coro,

y frente al rey ceñudo cien músicos vibraron

el teponaxtle, el huéhuetl y el caracol sonoro

(Era la fiesta santa de Quetzalcotl ) Reía

el pueblo El rey en tanto -sin brillo la sombría

mirada inmensa, como dos noches sin estrellas-

pensaba en el augurio fatal del Dios Serpiente:

«Y entonces en un vuelo de naves del Oriente,

vendrán los hombres blancos, que matan con centellas »