BALINTAWAK

By José Hernández Gavira

¡Tu vives! Mientras Átropos maldita

hila y la nueva gente te rechaza,

te embriagas del olor de sampaguita,

Balintawak, legado de una raza;

de una raza mejor que esta que incita

a sellar nuestros labios con mordaza,

a hacer de cada hogar, lugar de cita,

y volver cada templo en una plaza.

Antes de renunciar tu estirpe recia,

como en los cuentos de la vieja Grecia,

(símbolo de una raza que se va),

ven a mis brazos rústicos de atleta,

se tú la Musa, yo seré el poeta,

de una cresta que nunca morirá.