Beso divino

By Luis Felipe Contardo

Fue al pie de unas palmera Las turbas silenciosas,

que no sienten fatigas, olvidadas del pan,

escuchan de los labios de Jesús altas cosas

y ante el hondo misterio pensativas están.

Unos niños levantan sus caritas de rosas;

de los ojos divinos les atrae el imán;

acercasen quisieran, mas las manos rugosas

de los viejos apóstoles se oponen a su afán

Y Jesús dijo entonces: «¡Dejadles!, son los dueños

del cielo de mi Padre todos estos pequeños,

dejadles que a Mí vengan, e imitad su candor

si queréis formar parte de mi reino bendito!»

En seguida inclinose hasta el más pequeñito

y lo besó lo mismo que se besa una flor.