Bienaventurados...

By Francisco Javier Ugarte y Pages

¿Será verdad, Señor, que los mortales

a quienes Tú con mano lisonjera

colmas en esta vida pasajera

las venturas y halagos terrenales,

no podrán asomarse a los umbrales

de tu inmutable Gloria duradera,

rotas las alas con que a la alta esfera

se remontan las águilas caudales?

Yo no creo que el bien aquí gozado

sea siempre, Señor, el bien perdido

en la mansión que al justo has reservado

pero -feliz por tu favor- no olvido

que Tú dijiste: -¡Bienaventurado

el mísero, el doliente, el perseguido!