BRINDIS CARNAVALESCO II
Brindo también por estas Musas de carne y hueso,
que vierten tropicales esencias de ilusiones,
cortesanas que flechan en un rapto inconfeso,
como Eros sagitario, todos los corazones.
Parecen por lo raro de su culta elegancia
y por la orfebrería de sus torsos de luz,
divinidades frívolas escapadas de Francia,
o sultanas venidas de Golconda o de Ormuz.
Brindo por mis hermanos, los nuevos Arlequines,
con sus trajes de punta y sus mil colorines,
los jocundos y heráldicos caballeros de honor;
Por esta juventud, flor y nata de Oriente,
por las dos cortés regias de Oriente y Occidente;
y al fin por la belleza, el arte y el amor.