Burla de las amenazas cuando se toca la campana de velilla

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Conozcan los monarcas a Velilla,

por la superstición de la campana;

que a mí, por una pícara aldeana,

me la dio a conocer la seguidilla.

Crédulo, ¿por qué pasas a Castilla

agüeros de Aragón? ¡Oh plebe insana!

Siempre ceñuda con la alteza humana,

nunca propicia a la primera silla.

Yo temo que se toquen las mujeres,

que denota los moños y arracadas,

apretador y cintas y alfileres.

Mas tocarse campanas apartadas

de mi sueño y mi casa y mis placeres,

aquí, y en Aragón, son badajadas.