- C - A un libro que compuso el licenciado Frexno
De vuestras ramas no la heroica lira
suspende Apolo, mas en lugar de ella
la avena pastoral, ya ninfa bella,
que en caña algún dios rústico suspira.
Si dulce sopla el viento, dulce expira
su voz y dulcemente se querella,
tanto que el áspid no la oreja sella,
mas escucha la música sin ira.
Sois Frexno al fin, cuya admirable sombra
mata el veneno. Y así el docto coro
de las Musas, con casto movimiento,
seguro pisa la florida alfombra,
y el pie descalzo del coturno de oro,
ciñendo el tronco, honrando el instrumento.