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By Fernando de Herrera

Despoja la hermosa y verde frente

de los árboles altos el turbado

Otoño, y dando paso al viento helado

queda lugar al aura de Occidente.

Las plantas que ofendió con el presente

espíritu de Céfiro templado

cobran honra y valor y esparce el prado

olor de bellas flores dulcemente.

Mas ¡oh triste! que nunca mi esperanza,

después que la abatió desnuda el hielo,

torna a avivar para su bien perdido.

Cruda suerte de amor dura mudanza

firme a mi mal, que el variar del cielo

tiene contra su fuerza suspendido.