Calmante

By Federico Balart

Coro inmenso de voces rumorosas

que en la tranquila soledad resuenas

y de misterio incomprensible llenas

las horas de la siesta perezosas;

zumbar de las abejas oficiosas

en torno de las próvidas colmenas;

murmullo de la mar en las arenas

por las desiertas playas candenciosas;

de mi existencia en el desnudo yermo,

sobre la superficie movediza,

con vuestro dulce cántico me duermo

¡Así, cuando el dolor le martiriza,

concilia el sueño al fin el niño enfermo,

al sabido cantar de la nodriza!