Caminos de la sierra
Caminos de la sierra, álamo fresco,
voy dejando mi pena en cada espina
Si un árbol mustio fui, ya reverdezco
y me abro al sol con emoción prístina.
Sorbí agriso jugos de la tierra y crezco
De mi propia alma, fluye cristalina
esta ansiedad de amor, con que me ofrezco
al surco, al viento, en comunión divina
Está el aire dorado, azul el cielo
Sobre los montes flota el glauco velo
de la neblina que a la luz se irisa.
Y entre la paz, que en un sopor me envuelve,
un eco del recuerdo que a mí vuelve
rojea, como brasa entre ceniza.