Canción de la humana esperanza

By María Alicia Domínguez

No todo está perdido, pues nos queda

la luz de este crepúsculo morado,

el viento de la tarde en el sembrado,

algún racimo , el sol tras la arboleda

Somos felices mientras que se pueda

mirar el fuego vivo de un dorado

mundo sobre las sombras derramado

No todo está perdido; algo nos queda

Verdad que no oficiamos en el ara

del templo idealizado aquella cara

religión que en silencio es nuestra y arde

No es la tierra lugar propicio al vuelo

Pero, ¡cómo nos va llevando al cielo

este lento morirnos tarde a tarde!