Carne

By Francisco Javier Ugarte y Pages

¿Ves rugiente y sin tino, de la altura

despeñarse la rota catarata

que, sembrando el estrago, se dilata

a través de la plácida llanura?

Así, indócil, tu espíritu tortura

y con ímpetu fiero te maltrata

el instinto carnal, que hiere y mata

cuando más te deleitas en la hartura

-¡Oh virgen del altar! ¡Cuál resplandece

al fulgor de tu púdica belleza

el blasón que tus votos ennoblece!

como la flor del campo en la maleza,

bajo tu blanca toca se guarece

la virtud más hermosa ¡La pureza!