- CCXL - A don Luis de Cotes, Obispo de Empurias

By Gutierre de Cetina

Ando siempre, señor, de pena en pena,

de llanto en llanto y de uno en otro fuego;

ni por andar ni por tener sosiego

dolor afloja o mi fortuna es buena.

El alma de años ya y de daños llena,

que ciega nuestros apetitos ciego

debría volver de tan dañoso juego

a vida más tranquila y más serena.

Si el alma misma es causa de su daño,

¿por qué la causa? Y si la fuerza el hado,

el arbitrio ¿qué es del?, ¿qué libre tiene?

Pues yo no sé entender mal tan extraño,

suplícoos me digáis de este pecado

quién es primera causa o dónde viene.