- CCXXXIII - A la princesa de Molfeta

By Gutierre de Cetina

Como el que de escorpión fue ya mordido,

si de allí en algún tiempo se le acuerda,

se altera, se demuda y desacuerda

y pierde la color y aun el sentido,

mi alma que improviso acaso vido

la beldad que a mi mal tan mal concuerda,

hizo que la color del rostro pierda

la memoria de haber sido ofendido.

No fue flaqueza, no, ni son amores:

la injuria al corazón ha salteado

y dio de justa cólera testigo.

No hace al caso, no, mudar colores,

señora, porque un hombre demudado

acomete mejor a su enemigo.