Ceniza en la frente de Aminta, el miércoles de ella

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Aminta, para mí cualquiera día

es de ceniza, si merezco verte;

que la luz de tus ojos es de suerte

que aun encender podrá la nieve fría.

Arde, dichosamente, el alma mía;

y aunque amor en ceniza me convierte,

es de fénix ceniza, cuya muerte

parto es vital, y nueva fénix cría.

Puesta en mis ojos dice eficazmente

que soy mortal, y vanos mis despojos,

sombra oscura y delgada, polvo ciego.

Mas la que miro en tu espaciosa frente

advierte las hazañas de tus ojos:

pues quien los ve es ceniza, y ellos fuego.