Cerca y lejos

By Augusto Yanguas Alcayde

Cuando el viento los árboles desnuda

arrastrando las hojas por el suelo,

aquellas que más juntas puso el cielo

más las separa su inclemencia ruda

Calma después su cólera sañuda;

y él, que cortó tan cariñoso anhelo,

al ver las tristes hojas sin consuelo

a unirse nuevamente las ayuda.

Dios, pues, que vio nuestra desgracia impía;

Dios, que nos vio luchar contra la suerte,

Dios, que nuestra constancia desafía,

con su muda elocuencia nos advierte

que otra vez se han de unir tu alma y la mía,

aunque sea a las puertas de la muerte