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By Bartolomé Leonardo de Argensola

El hombre fue de dos principios hecho,

tales que, con jactancia verdadera,

a sus ojos le alegra cualquier fiera,

y cualquier planta parentesco estrecho.

Pero cuando él reconoció en su pecho

la gran porción del fuego de la esfera,

vio, con admiración de ver lo que era,

que a la divinidad tiene derecho.

Haz pues que con trocado ministerio

a la vaga altivez del albedrío

el sentido inferior no tienda redes,

y cuando él pretendiere ¡oh Fabio mío!

hacerte siervo, acuérdate que puedes

mirar esas estrellas con imperio.