- CI -

By Francisco de Borja y Aragón

Cansadas horas de mis tristes días,

que no tenéis más bien que ser pasadas;

piedad inútil sois, si lastimadas

seguís sus fugitivas alegrías.

Dad campo de batalla mis porfías

contra mis cortas dichas malogradas,

que fueron como muchas, desdichadas,

y como pocas, más pues fueron mías.

A mi escarmiento se rindió mi engaño;

no más seguridad, si humilde quedo,

sordo el temor, y sin poder quejarme.

Y aun no vivo contento de mi daño,

pues me ha faltado para el propio miedo

conocer que lo estaba, y no enmendarme.