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By Gutierre de Cetina

Sigue a la oscura noche el claro día,

y aquella oscuridad que el aire hace,

el sol la aclara toda y la deshace,

y la sombra y temor de sí desvía.

Así de mi verdad, señora mía,

el sol que alguna vez mirar os place,

aclara, justifica y satisface

la oscuridad que mala lengua envía.

Desterrad, pues, por Dios, aquella sombra

que el aire os ocupó claro y sereno,

para que el sol de la verdad se vea.

Y entonces, si de mí cosa os asombra,

veréis de un tal amor mi pecho lleno,

tan claro que no hay sol que más lo sea.