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By Juan de Tassis y Peralta

Mal haya el temerario, el ambicioso,

en el mar monstruo cuando no marino,

que hurtó al bosque el mal nacido pino,

para darle a Neptuno proceloso;

y fiero labrador de campo algoso

sembró en el viento el porfiado lino,

que entre aquilón y cierzo dio camino

a náutico inculcar piélago undoso.

Porque a insultos piráticos el puro

rubio expuso, metal solicitado

de tantas hoy fatigas perennales.

Por cuya ya venganza el frigio muro

de lágrimas sangrientas vio bañado

cuando entre ciego honor, llamas fatales.