Ciertas peticiones de los hombres a Dios

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

«¡Oh fallezcan los blancos, los postreros

años de Clito! Y ya que, ejercitado,

corvo reluzga el diente del arado,

brote el surco tesoros y dineros.

»Los que me apresuré por herederos,

parto a mi sucesión anticipado,

por deuda de la muerte y el pecado,

cóbrenlo ya los hados más severos.»

¿Por quién tienes a Dios? ¿De esa manera

previenes el postrero parasismo?

¿A Dios pides insultos, alma fiera?

Pues siendo Stayo de maldad abismo,

clamara a Dios, ¡oh Clito!, si te oyera;

y ¿no temes que Dios clame a Sí mismo?