- CII -

By Francisco de Borja y Aragón

Mostró el rigor del cristalino hielo

el oprimido Tajo, que solía

ver contra sí la sepultura fría

del hijo osado del Señor de Delo.

Cansado de alumbrar el ancho suelo,

llamó a la noche el importuno día,

y obedeciendo en todo a su porfía,

de pardo en negro convirtió su velo.

Ya del mar los vecinos por su arena

confusos buscan con turbado modo,

seguro albergue en la morada oscura.

Y cuando el viento más los desordena,

llegó Amarilis, y ablandóse todo,

sola su condición quedó más dura.