- CIII -

By Bartolomé Leonardo de Argensola

Tendrás, amigo Julio, a maravilla

que sin necesidad uno prefiera

peñascos, vientos y tormenta fiera

al dulce puerto, a la segura orilla.

¿Qué dirás si su pobre navecilla

no es fábrica de hierros y madera,

sino de sutil vidrio, y si la hubiera,

de materia más frágil y sencilla?

Dirás que tan notorio desatino

no puede suceder; porque no miras

en tus designios y esperanza vana.

¡Oh ingrato al cielo, que al naufragio aspiras!

¿No ves que es vidrio el ímpetu marino

esto que acá llamamos vida humana?