- CIII - A la muerte de nuestro señor Felipe III
Mustia a los soplos de Aquilón severo,
desgreñada la pompa floreciente,
sin Alma el campo, sorda la corriente
del limpio Tajo, y el cristal Ibero.
La Hesperia yace, porque el golpe fiero,
de Borcal cuchilla tronchó ardiente,
aquel Clavel Real, que el Alma siente,
y llorará del Tibre el gran Clavero.
Ven Austro pues, Fabonio regalado,
botón purpúreo de las formas bellas,
delicia del Abril, vida del prado.
Pisa sus campos, sus jardines huella
que a tu aliento fecundo, y animado
cada hoja será, fragante Estrella.