- CIII -

By Francisco de Borja y Aragón

Esta es el agua cristalina helada,

que la sierra de Cuenca al mar envía;

esta la orilla verde, que a porfía

con sombras acompaña su jornada.

Esa la dulce soledad amada,

que apenas vio la claridad del día;

esta la arena, a quien la pena mía

con lágrimas de amor deja bañada.

Esta es al fin aquella triste parte,

que pudo dar principio a tantos males;

al tiempo miedo, y al amor tristeza.

Su furia siento, y temo que reparte

a Filis el huir de sus cristales,

y a mí de arena, y trocos la firmeza.