- CIV - En la fiesta del nacimiento de Nuestro Señor
Hoy rompe Dios los orbes celestiales,
y al de la tierra tan benigno arriba,
que desarma la diestra vengativa,
para abrazar con ella a los mortales.
Y pues gime por paz en los umbrales,
un tiempo odioso, la esperanza viva
del ofensor, ya próspero, aperciba
al Dios infante júbilos triunfales.
¡Oh feliz culpa!, que si por inmensa,
ni en los senos cupieron del olvido,
ni en méritos de humana recompensa,
la justicia y la paz, que tú has unido,
libran hoy el remedio de la ofensa
en el amor del príncipe ofendido.