- CIV -
No quiero ya tomarme cuenta estrecha,
ni ver si de este mal la causa he sido;
pues ya en mis desventuras han salido
cierta la pena, y falsa la sospecha.
Mas no queda la causa satisfecha,
aunque me ve inocente, y ofendido,
pues cuando entre esperanzas nace olvido,
de sus forzosas armas se aprovecha.
Mas el que consintió tan gran locura,
sin querer atajar mi muerte, y luto,
fiando su remedio a la mudanza.
Bien es, que a la razón poco segura,
en la tormenta nieguen el tributo
los que ella gobernaba en la bonanza.