- CIX - Al templo que se hizo al rey nuestro señor don Felipe IV, en la ciudad d...
Este que admiras funeral encanto,
lucida pompa en Urna de Diamante
encierra, o peregrino, aquel Atlante,
que fue del mundo prodigioso espanto.
Salga en raudales despeñado el llanto,
y en la hoguera del pecho más constante
labre el dolor, la herida penetrante,
que el alma siente cuando pierde tanto.
El pérfido que oprime, o dura suerte,
de Felipe el valor, el sacro vuelo,
hoy tributa triunfos a la muerte.
Nació para morir, gran desconsuelo,
mas que no muere el gran Monarca advierte,
porque se inmortaliza al cuarto Cielo.