CLARO M. RECTO – II
Recto fue para sus connacionales
igual que un faro de luz refulgente.
De su paso por el mundo bullente
consiguió dejar rastros perennales.
Uno de sus blasones inmortales
es el de haber regido sabiamente
la Asamblea Nacional Constituyente,
alta congregación de intelectuales.
Ojalá entre sus nobles compatricios
el recuerdo de sus patrios servicios
luces de inspiración cívica imparta.
No es fácil olvidar tan insigne hombre.
Uno se acuerda pronto de su nombre
con rememorar nuestra Magna Carta!