- CLII - Inscripción sepulcral a la sepultura de Anarda
Dura el dolor, aunque la flor no dura,
de la belleza, que este nicho guarda,
incluyendo en su espacio la gallarda,
gentileza de Anarda, y su hermosura.
Apagó un vendaval la luz más pura,
que en el templo de Amor encendió Anarda,
luz, que para lucir Pomona aguarda,
y la Esfera del Sol por cinosura.
Murieron las delicias de Cupido,
y con ellas las gracias expiraron,
sonando el monte en eco repetido.
Todos su muerte, y pérdida lloraron,
y hasta las Aves tristes en su nido,
lastimosas endechas alternaron.