- CLIII -

By Fernando de Herrera

Cubre en oscuro cerco y sombra fría

del cielo puro el resplandor sereno

la húmeda noche, y yo, de dolor lleno,

lloro mi bien perdido y mi alegría.

Ningún alivio en la miseria mía

hallo, de ningún mal estoy ajeno;

cuanto en la confusión nublosa peno

padezco en la rosada luz del día.

En otro nuevo Caúcaso enclavado,

mi cuidado mortal y mi deseo

el corazón me comen renovado,

do no pudiera el sucesor de Alceo

librarme del tormento, no cansado,

que excede al del antiguo Prometeo.