- CLVIII -

By Gutierre de Cetina

Cercado de terror, lleno de espanto,

en la barca del triste pensamiento,

los remos en las manos del tormento,

por las ondas del mar del propio llanto,

navegaba Vandalio; y si algún tanto

la esperanza le da propicio el viento,

la imposibilidad en un momento

le cubre el corazón de oscuro manto.

«Vandalio, ¿qué harás hora? -decía-.

Fortuna te ha privado de la estrella

que era en el golfo de la mar tu guía.»

Y andándola a buscar, ciego sin ella,

cuando por más perdido se tenía,

la vio ante los nublados ir más bella.