-CLXI-

By Fernando de Herrera

Hórrido invierno, que la luz serena

y agradable color del puro cielo

cubres de oscura sombra y turbio velo

con la mojada faz de nieblas llena,

vuelve a la fría gruta y la cadena

del nevoso Aquilón, y en aquel hielo,

que prime con rigor el duro suelo,

las furias de tu ímpetu refrena;

que en tanto que en tu ira embravecido

asaltas el divino Hesperio río,

que corre al sacro seno de Occidente,

yo triste, en nube eterna del olvido,

culpa tuya, apartado del sol mío,

no me enciendo en los rayos de su frente.