- CLXV -

By Fernando de Herrera

Ardió en las llamas de Eta Alcides fiero,

que desdeñó el valor nunca vencido

de su inmortal espíritu encendido,

quedar mortal, sujeto al común fuero;

tal yo, que en la serena lumbre muero

de mi Estrella inflamado, aunque el perdido

dolor me trae mísero, rendido,

eterno en su rigor vivir espero;

mas ¡cuánto desigual es nuestra suerte!

que el veneno acabó su fuerte pecho,

y del error nació su grande gloria;

pero mi luz no se preció en mi muerte,

y yo en sus rayos vivo, incendio hecho;

perpetua ofrezco al tiempo esta memoria.