- CLXVIII -

By Fernando de Herrera

Voy siguiendo la fuerza de mi hado

por este campo estéril y escondido;

todo calla y no cesa mi gemido

y lloro la desdicha de mi estado.

Crece el camino y crece mi cuidado,

que nunca mi dolor pone en olvido;

el curso al fin acaba, aunque extendido,

pero no acaba el daño dilatado.

¿Qué vale contra un mal siempre presente

apartarse y huir, si en la memoria

se estampa y muestra frescas las señales?

Vuela Amor en mi alcance y no consiente,

en mi afrenta, que olvide aquella historia

que descubrió la senda de mis males.