-CLXX-

By Fernando de Herrera

¿Nací yo por ventura destinado

al amoroso engaño, y ofrecido

en mi ofensa a desdén, a ingrato olvido,

sujeto siempre a miserable estado?

Rompa la aguda espada el implicado

nudo, pues de mi industria nunca ha sido

suelto por mi dolor, que en mal perdido

el más cruel dolor es acertado.

Cuelguen de este alto roble los despojos

de mi penoso error, y la que incierto

me sostuvo esperanza a un tiempo, muera;

que ya no doy lugar a bellos ojos

ni a dulce risa y habla lisonjera;

y en él se escriba: «Amor quedó aquí muerto».