- CLXXVI -

By Gutierre de Cetina

Yo, señora, pensaba antes, creía,

mas, ¡ay!, que no sabía lo que pensaba,

que era amado el que amaba, y no entendía

que el hado a mi porfía contrastaba.

El Amor me engañaba y me decía

que la fe que os tenía se apagaba;

pero si ciego andaba y no lo vía,

la justa opinión mía me engañaba.

Ya el temor me muestra el desengaño,

si el gusto del engaño consintiera

que apartarme pudiera de mi daño.

Mas el mayor engaño, ¡ay, suerte fiera!,

es que aunque claro viera que era engaño,

por un bien tan extraño el mal quisiera.