- CLXXXIII -

By Gutierre de Cetina

¡Ay, falso burlador, sabroso sueño,

malamente traidor, me has ofendido!

¡Ay, nunca hubiera yo jamás dormido

o nunca se acabara tu beleño!

La saña injusta y el turbado ceño

me mostraste en amor ya convertido,

y en llegándome al vivo del sentido

el mal, me huyó el bien como su dueño.

¿Para qué fue, traidor, aquel mostrarme

tan llena de piedad a mi señora

y tan de su crueldad arrepentida?

Dejárasme así estar sin engañarme,

o fuera un sueño tal, no por un hora,

mas lo poco que queda de mi vida.