Cobardía

By Francisco Javier Ugarte y Pages

Sube el alma, cual águila, a las cimas

en que de nubes se corona el cielo,

y hasta el trono de Dios levanta el vuelo,

viajera de otros mundos y otros climas.

-Llego, Señor -exclama-, a que redimas

la inquietud de mi amargo desconsuelo:

el cuerpo a que me uniste Pudre el suelo,

mientras en nuevo ser mi vida animas.

Al postrarme a tus pies atribulada,

víctima de la carne y su vileza,

¿seré por tu justicia condenada?

-Mancillaste el blasón de tu nobleza

-Capitulé, Señor -Quien ciñe espada

no rinde sin luchar la fortaleza