Color de sueño

By Julio Herrera y Reissig

Anoche vino a mí de terciopelo

sangraba fuego de la herida abierta;

era su palidez de pobre muerta,

y sus náufragos ojos sin consuelo

Sobre una mustia frente descubierta,

languidecía un fúnebre asfodelo,

y un perro aullaba, en la amplitud de hielo,

al doble cuerpo de una luna incierta.

Yacía el índice en su labio, fijo

como por gracia de hechicero encanto,

y luego que movido por su llanto,

quién era al fin le interrogué, me dijo:

«Ya ni siquiera me conoces, hijo,

¡si soy tu alma que ha sufrido tanto!»