Comentando a Argensola

By Ricardo del Monte

De siglo en siglo el lastimero grito

de la conciencia universal resuena:

¿por qué tantos delitos sin condena?

¿por qué tantos suplicios sin delito?

Vano clamor, se apaga en lo infinito

como el fragor del piélago en la arena;

nada responde a la razón serena

la ciencia nueva o el vetusto Mito

Y en tanto que el espíritu en la muda

inmensidad del ideal explora

y busca y busca el centro de las almas,

se mece, antorcha sepulcral, la Duda

sobre el abismo que a la par devora

manos inicuas y triunfantes palmas