Como cediendo al paso de un racimo

By Pablo Della Costa

Como cediendo al paso de un racimo

un pie de vid, o un zarzo entrelazado,

desertó poco a poco el emparrado

y a un florido rosal pidióle arrimo;

tal quiero yo, de un triunfo que no estimo

y de toda ambición desengañado,

ir lentamente huyendo del pasado

cuando en mis brazos con amor te oprimo.

Sin ansias ya ni vértigo de altura,

todo mi bien en tu bondad reposa

y no teme del tedio ni la hartura,

como esas vides al zarzal vecinas,

que aspirando el perfume de la rosa

embotan con abrazos las espinas.