COMO LA OLA
Tienes la dulce escondida
ciencia de toda mujer:
robas la miel de la vida
con muestras de no querer.
Fuente de aguas prometida
que salta al amanecer;
¿por qué no curas mi herida
dándome agua que beber?
Pero, i ay! que en la ancha avenida
donde te buscaba ayer,
ya no espero tu venida.
Ya te presintió Shakespeare:
¿cómo confiarte la vida,
si tú eres ola, mujer?